El nombre de Las Toninas viene de la tonina overa, un delfín pequeño y sociable que, a inicios del siglo XX, solía verse saltando cerca de la costa. Es uno de los balnearios más jóvenes del Partido de La Costa y, aunque fue fundado en 1960, es uno de los que menos cambió. Todavía mantiene sus casas bajas, las calles de arena, las dunas con tamariscos y una playa ancha que, en algunos tramos, llega a los 150 metros.
La mayoría de las personas que buscan micros a Las Toninas, lo hacen en enero; pero los que ya la conocen saben que el mejor momento es fuera de temporada. En otoño, los servicios siguen abiertos y el clima todavía es bueno para caminar por la playa. Pero además tenés el plus de que los precios bajan y el silencio y la tranquilidad se vuelven parte del paisaje.
Uno de los atractivos que funciona todo el año es el Laberinto de Las Toninas, el más grande de Argentina y uno de los más destacados de Sudamérica. Consta de 6400 metros cuadrados construidos sobre una duna natural, entre álamos y vegetación autóctona. Aunque tiene cinco entradas, solo una conduce al objetivo: un mangrullo con vista panorámica al mar. En el camino, hay doce senderos sin salida y cinco que te obligan a retroceder. Por eso, resolverlo lleva por lo menos una hora.
El predio del laberinto tiene además un Vía Crucis lumínico, una Gruta de San Cayetano, sector gastronómico e incluso una FM propia. En Semana Santa, más de cien vecinos actúan en un Vía Crucis viviente que se transforma en un espectáculo clave para locales y turistas.
Para quienes buscan otras actividades, la pesca desde la costa es uno de los atractivos indiscutidos. También está el Parque aéreo Bosque Aventura, con circuitos para caminar entre las copas de los árboles. Y si querés un poco más de acción que las dunas y la playa tranquila, a menos de diez kilómetros tenés también San Clemente del Tuyú con Mundo Marino y las Termas Marinas.
Como dato de color que pocas personas conocen, es interesante destacar que en las costas de Las Toninas se encuentran los puntos de amarre de los cables submarinos de fibra óptica que conectan a Argentina con el resto del mundo. Llegan por lo menos cinco cables entre los que se encuentra el de Google, que, con sus 13500 kilómetros, es el más largo del planeta. ¿La paradoja? El pueblo que le da internet a todo el país tiene una conectividad local que deja mucho que desear.
Las Toninas no tendrá la noche de Pinamar ni las olas de Mar del Plata o el glamour de Cariló, pero eso es muchas veces lo que buscamos para descansar del ajetreo de la rutina. Con sus playas anchas, desafíos diferentes y un delfín que le prestó el nombre, esta localidad es la ideal para escaparte fuera de temporada.