La Estancia Los Talas queda a once kilómetros del casco urbano de San Antonio de Areco, sobre un camino de tierra que se pone complicado cuando llueve. Tiene 280 hectáreas, una docena de caballos de paso para las cabalgatas y una camioneta Toyota Hilux que acompaña todas las salidas largas por si alguien se cansa, se lastima o simplemente quiere volver antes que el resto del grupo. Desde el año pasado, los huéspedes que salen a cabalgar pueden ver en su celular exactamente dónde está esa camioneta en cada momento, a qué distancia se encuentra del grupo y cuánto tardaría en llegar si la necesitaran. El servicio no cuesta extra pero aparece destacado en la página web de la estancia como parte de lo que ellos llaman "experiencia premium de seguridad".
Martín Etcheverry, que administra Los Talas junto con su hermana desde que sus padres se retiraron, me contó que la idea surgió después de un susto que tuvieron en 2023. Un grupo de turistas brasileños había salido a hacer una cabalgata larga de tres horas hasta un arroyo que está en el límite del campo. A mitad de camino, una de las mujeres se descompuso por el calor y hubo que ir a buscarla con la camioneta. El problema fue que el guía no sabía exactamente dónde estaba el vehículo de apoyo porque el chofer había parado a arreglar una tranquera que se había caído. "Tardamos casi cuarenta minutos en coordinar por radio dónde estaba cada uno", me dijo Etcheverry. "La mujer estaba bien, era solo un golpe de calor leve, pero la situación nos hizo pensar que teníamos que mejorar eso".
La solución fue instalar un rastreador GPS en la Hilux y darles a los huéspedes acceso a la ubicación en tiempo real a través de una aplicación. El dispositivo costó unos 120 dólares y la cuota mensual del servicio de localización es de 10 dólares. Etcheverry configuró el sistema para que cualquiera con el link pueda ver dónde está la camioneta, sin necesidad de descargar nada ni crear una cuenta. Antes de cada cabalgata, el guía comparte el link por WhatsApp con todos los participantes. "La gente lo mira una vez al principio para ver cómo funciona y después se olvida", me dijo. "Pero saben que está ahí si lo necesitan, y eso los tranquiliza".
San Antonio de Areco recibe más de 300 mil visitantes por año, la mayoría porteños que vienen a pasar el día o el fin de semana. Las estancias turísticas de la zona compiten por ese público ofreciendo cabalgatas, asados, shows de destrezas criollas y la posibilidad de desconectarse de la ciudad por unas horas. El problema es que muchas de las actividades más atractivas, como las cabalgatas largas o los paseos en sulky hasta pueblos vecinos, implican alejarse varios kilómetros del casco de la estancia, donde no siempre hay buena señal de celular y donde un imprevisto puede complicarse si no hay manera de pedir ayuda rápido.
Hablando con gente de GPSWOX que hace rastreo de flotas para el sector turístico en la provincia de Buenos Aires, me enteré de que las estancias y los prestadores de turismo aventura se convirtieron en uno de los segmentos que más traccionó en los últimos dos años. "El turista de hoy está acostumbrado a tener información en tiempo real de todo", me dijo. "Sabe dónde está el Uber que pidió, sabe dónde está el paquete que compró por internet, y cuando sale a hacer una actividad en el campo espera tener el mismo nivel de visibilidad. Las estancias que entendieron eso están usando el rastreo como argumento de venta".
Etcheverry me mostró las reseñas que dejaron algunos huéspedes en Google después de implementar el sistema. Varias mencionan específicamente el tema de la seguridad y el seguimiento del vehículo de apoyo. Una mujer de Capital escribió que se había animado a hacer la cabalgata larga porque sabía que si pasaba algo podían ubicar la camioneta en minutos. Un hombre de Rosario destacó que le había parecido "muy profesional" que le compartieran la ubicación antes de salir. "Esas reseñas valen oro", me dijo Etcheverry. "La gente las lee antes de reservar y eso nos diferencia de otras estancias que ofrecen lo mismo pero sin ese plus".
El sistema tiene otras funciones que Etcheverry usa más para la gestión interna que para los huéspedes. Puede ver el historial de recorridos de la camioneta, lo que le sirve para saber cuántos kilómetros hace por semana y programar los services. También configuró alertas de velocidad para asegurarse de que el chofer no vaya a más de 40 kilómetros por hora por los caminos internos del campo, donde a veces cruzan animales o hay pozos que no se ven. "Antes tenía que confiar en que el tipo manejaba bien", me dijo. "Ahora tengo los datos".
La Estancia El Recuerdo, que queda sobre la Ruta 8 a pocos kilómetros de Areco, implementó un sistema similar el año pasado después de que Etcheverry se lo recomendara. Ahí lo usan no solo para la camioneta de apoyo de las cabalgatas sino también para el sulky que hace paseos hasta el pueblo. Los turistas que van en el sulky pueden compartir su ubicación con familiares que se quedaron en la estancia, y viceversa. "Es un detalle chico pero a la gente le encanta", me dijo la encargada de reservas, que prefirió no dar su nombre. "Sobre todo las familias con chicos, que quieren saber dónde están los abuelos que salieron a pasear".
El próximo paso que está evaluando Etcheverry es poner rastreadores también en los caballos, con dispositivos más chicos que se enganchan en el recado. Vio que algunas estancias en la Patagonia ya lo hacen para los caballos que salen a hacer travesías de varios días, y le parece que podría funcionar en Areco para las cabalgatas más largas. "No es lo mismo saber dónde está la camioneta que saber dónde está cada jinete", me dijo. "Pero eso ya es otro presupuesto y primero quiero ver cómo sigue funcionando lo que tenemos".